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Jueves, 20 Julio 2017 20:13

Resurrection Fest 2017

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¿Qué se pude decir del Resu, que no se haya dicho? Hemos podido disfrutar doce ediciones de uno de los mejores festivales de Europa, en un pueblo increíble, con gente impresionante. La cita anual en Viveiro es obligada, vengan las bandas que vengan. Al Resu se va y punto. La edición de 2017 pasará a la historia como una de las de mayor afluencia de público, con un nuevo sold out y como la edición en la que Ramstein prendieron fuego a Celeiro. Pero lejos de la pirotécnica de los germanos, esta edición será recordada como aquella en la que el Resurrection se ha convertido en uno de los festivales de referencia en la península ibérica y, porque no decirlo, en Europa.


El Resu ha crecido y ha evolucionado, eso está claro, pero quizás no solo en los términos que estáis pensando… el Resu ha crecido, se ha convertido en una tradición, en un ritual. La gente no necesita esperar a que se publique el cartel, la gente sabe que al llegar julio tiene una cita ineludible, el Resurrection Fest. Es decir, el festival ha sobrepasado las bandas, las fechas, el cartel y todo lo demás y se ha convertido en cultura, en costumbre, en hábito, en folclore. Estoy convencido de que de este festival se hablará siglos, las sagas futuras cantarán y narrarán que durante unos días al año, Viveiro se convirtió en la capital del mundo metalero, rockero y heavy. Dirán que las mejores bandas deseaban acudir a la mariña lucense, que la gente agotaba las entradas, los alojamientos y los víveres. Se contará que durante años el pueblo vivía con más expectación e ilusión los anuncios de bandas del Resu que los regalos de los reyes magos. Como decía, el mito ha llegado, ahora solo nos queda disfrutarlo año a año.

El listón estaba alto, tras una edición del 2016 en la que una de las bandas más grandes de la historia encabezada el festival, la organización tenía complicado mantener el nivel. Sin embargo, vaya si lo han logrado!!! Es más, lo han sobrepasado. El Resu crece año a año, quizás no tanto en recinto, bandas, número de escenarios o afluencia (que también) sino en magnitud. Poco queda de aquel festival hardcoreta al que acudíamos hace unos años, ahora es un festival de renombre, incluido en los tours de las principales bandas del mundo, con cuatro escenarios por los que circulan más de 80 bandas, de las cuales gran parte son iconos y referentes del género.

Todos apreciábamos el Resu, todos éramos conocedores del tipo y tamaño de festival que se hacía en Viveiro, y nadie se podía imaginar que pudiera crecer tanto. Y no me refiero a crecer en tamaño, sino en calidad. Desde luego, hay que ser conscientes de que el crecimiento del festival solo puede ser en ese sentido. Y, ojo, porque a nivel estratégico quizás sea la mejor línea de actuación, porque el festival está ligado a Viveiro y Viveiro está ligado al festival. Así que, por favor, queridos organizadores, no nos lo muevan, no hace falta cambiar de ubicación para crecer y no hace falta crecer para ser más grandes. Bueno, vamos al “turrón”:

Jueves 06 de julio

Aunque desde el lunes 03 ya hubo conciertos en Viveiro y el miércoles se hizo la Warm-Up con bandas del calibre de Sepultura o Soziedad Alkoholika, el festival no empezó oficialmente hasta el jueves. Entre salir del curro, viajar a Viveiro (desde A Coruña), aparcar, recoger la pulsera, etc. llegamos al concierto de BALA, en el Desert Stage. ¿Qué podemos decir de estas dos chicas coruñesas?, pues que son una autentica apisonadora. El dúo formado por Ánxela (guitarra y voces) y Violeta (batería) demostraron que tienen más actitud sobre el escenario que muchas bandas con 3, 4 o más miembros. Aprovecharon, mucho, el tiempo sobre el escenario ofreciéndonos temas como “Colmillos”, “Human Flesh” o “Hells Waiting”, noqueando nuestras almas. Da gusto que tengamos como vecinas bandas de este calibre y con tanto futuro.

A continuación nos dirigimos al escenario principal para ver a Airbourne, uno de los platos fuertes del día. Para los que hayáis podido ver a los australianos alguna vez, ya sabéis de qué van sus shows, mucha potencia, muchas carreras por las tablas, saltos, mucha cerveza… La banda del carismático Joel O´Keeffe ofrece unos conciertos llenos de rabia y de rock crudo. No esconden las influencias de sus adorados compatriotas AC/DC, todo lo contrario, presumen de ello. Lo cierto es que la primera vez que los ves en directo flipas, la impresión que te dan es que son una auténtica locomotora. Sin embargo, si repites con ellos, compruebas que, hasta cierto punto, cada movimiento, cada “truquito” está más que estudiado, careciendo de cierta “naturalidad”. Pese a esto, el concierto que ofrecieron en Viveiro fue de notable, los aussies son un filón para festivales, asegurando un gran despliegue sobre el escenario que acabar por contagiar al público. El setlist se centró en sus hits y temas clásicos como “Too Much, Too Young, Too Fast”, “Ready To Rock” o “Runnin´ Wild”, completado con temas de su último trabajo Breakin´Outta Hell (Spinefarm Records, 2016) como “Down on You” o “Rivalry”. Gran show y buena forma de calentar el jueves festivalero.

Seguidamente, tras un breve receso para la cena, acudimos al concierto de Suicidal Tendences, también en el escenario principal, una banda que repetía en Viveiro… faltaría más!! Banda pionera dentro del Hardcore y del Crossover, referencia de un movimiento musical que sitúo al Resurrection Fest en el mapa festivalero europeo. Los de Mike Muir nunca fallan, sabes que lo van a dar todo en el escenario. Repertorio sin concesiones, empezando el concierto con “You Can't Bring Me Down”, es decir, pogos desde el minuto 1. La gente se entregó desde el principio, con toda la coreografía clásica del género y con todas las “performance” posibles: wall of dead, circle pit y demás. También sonaron temas como “Trip at the Brain”, “War Inside My Head” o “Pledge Your Allegiance”.

Finalizado el concierto de los de San Francisco, nos acercamos al Ritual Stage (escenario bajo carpa) para ver un rato de Snapecase. Una de las grandezas del Resu es poder ver a bandas como los de Buffalo, que desde hace años únicamente ofrecen shows puntuales, generalmente en EEUU. Gran concierto, lleno de energía con un repertorio muy poderoso: “Coagulate”, “Caboose”, “Typecast Modulator”, etc. Sin duda uno de los mejores conciertos del día, aunque el jueves el sonido de la carpa todavía no estaba muy regulado.

Seguidamente, corrimos hacia el escenario principal; era la hora de Anthrax, cabezas de cartel del primer día de festival. Era la tercera visita de los neoyorkinos a Galicia en menos de tres años. En las dos ocasiones anteriores (A Coruña 2015 y Vigo 2016) habían ofrecido dos grandes shows, destacando el concierto que ofrecieron en su visita a A Coruña, erigiéndose como los grandes triunfadores de un cartel en el que estaban acompañados por Slayer y Kvelertak. La baja de Charlie Benante en la batería se presentaba, a priori, como muy sensible, sin embargo su sustituto, John Dette supo cumplir y defender el repertorio con mucha solvencia. Como era de esperar, el setlist estuvo conformado en gran parte por sus temas más conocidos: “Among the Living”, “Caught in a Mosh”, “Madhouse” o su aclamada versión del “Antisocial” de Trust. Como era de esperar, el concierto de Anthrax fue uno de los mejores del día, incluso del festival. Había muchas ganas de verlos en el festival; de los Big Four solamente falta Metallica por estar en Viveiro... (ejem, ejem).

Las obligaciones laborales (el viernes era día de trabajo) provocaron que el de Anthrax fueran nuestro último concierto del día, perdiéndonos a bandas a las que teníamos muchas ganas de ver como Red Fang o Dropick Murphys.

Viernes 07 de julio

El viernes se presentaba duro, lo cierto es que aunque, en primera instancia, ir al festival el jueves, dormir unas horas, trabajar la mañana del viernes y volver a Viveiro después de comer parecía un plan sin fisuras, a medida que avanzaba el día el cuerpo empezaba a no acompañar a las ganas. Sin embargo, el esfuerzo merecía la pena, eso sí, fue necesario recortar el número de bandas que ver y aumentar los periodos de descanso, tratando de dosificar fuerzas para sobrevivir al sábado.

El día festivalero lo empezábamos con Annihilator. Los de Jeff Waters son otra de las bandas que año tras año aparecen en las quinielas del festival, pero que hasta esta edición nunca habían estado en el cartel. Ofrecieron un show más que correcto, aunque quizás un poco corto. Hubiera sido mejor que se tocaran más tarde y más tiempo.

La siguiente banda que vimos fueron Truckfighters, en el Desert Stage. Qué gran país es Suecia, por lo menos en cuanto a música rock y metal. Las influencias de bandas como Kyuss o Fu Manchu se intuyen desde el primer acorde. Los suecos supieron aprovechar los 40 minutos que tenían sobre el escenario, tocando unos 10 temas, entre los que se encontraban “bombas” como “Desert Cruiser” o “Mind Control”. Gran show de stoner y rock desértico.

Siguiente parada: Alcest, cabezas de cartel del Desert Stage del viernes. La sensación que nos produjo este concierto es que son una banda para ver en sala, pabellón o teatro. El concierto quedó un poco desdibujado por culpa del sonido. En otras bandas con un sonido más crudo, como los anteriormente mencionados Truckfighters, las carencias lógicas de un festival al aire libre se mitigan, sin embargo una banda como Alcest con canciones y sonidos tan cuidados, desmerecen un poco en festival. Pese a todo, los franceses ofrecieron un buen concierto, quizás de los mejores del día.

Nada más acabar el concierto de Alcest nos dirigimos al Main Stage, ya que se acercaba la hora de Ramsteinn, cabezas de cartel del viernes y plato fuerte del festival en esta edición. Está claro que los alemanes son sinónimo de espectáculo: fuego, pirotecnia, artilugios varios, etc. todo ayuda. El setlist se centró en sus temas más clásicos, sonando hits como “Mutter”, “Du Hast”, “Engel”, “Amerika” o “Reise, Reise”. La anécdota del día fue el final del concierto, con “Te quiero puta”, cantada y coreada por todo el público. Recordaremos el concierto como uno de los de mayor afluencia de público de la historia del festival, superando incluso al de Iron Maiden en la edición de 2016.

Tras el concierto de los alemanes, las fuerzas flaqueaban, era hora de descansar y recuperarse para el último día de festival.

Sábado 09 de julio

Empezamos el sábado viendo un rato del concierto de Conan en el Desert Stage (donde si no). Buena forma de calentar para lo que se avecinaba a continuación. Conan son una de las bandas de doom/stoner más aclamadas de la actualidad. Su apuesta por un sonido (muy) pesado y unas voces desgarradoras los hacen inconfundibles. En Viveiro ofrecieron un gran concierto, con la pega de que era a plena luz del día y se trata de una de esas bandas que ganan en la oscuridad de la noche o de una sala.

A continuación se nos presentaba el gran solape (en nuestra opinión) de esta edición: Mantar en el Desert y Lords of Black en el Chaos Stage. Aunque no seamos muy partidarios de ver “medios” conciertos, la ocasión lo demandaba. Empezamos en el Desert con Mantar y solamente se puede decir que esta banda es grandiosa, inmensa. Sonidazo, actitud y grandes temas. No se limitan a imitar a otras bandas del género, arriesgan con su propuesta. Sin duda se trata de una banda a tener muy en cuenta en el corto y medio plazo. En cuanto a Lords of Black teníamos la curiosidad de ver, al fin, a Ronnie Romero en directo tras sus conciertos con Rainbow. Desde luego si algo quedó claro en el concierto es porqué Richie Blackmore lo seleccionó para su regreso a la escena rockera. La voz de Ronnie es poderosa, con un timbre potente y un registro que recuerda, como no, al más grande, Dio. Además, el tipo se come el escenario.

Seguidamente, uno de los cabezas de cartel del festival: Mastodon. Sin duda son una de las bandas que más ganas había de que pasaran por Viveiro. Al parecer hace un par de años llegaron a estar casi contratados, sin embargo problemas de agenda/logística/contratación impidieron su presencia en el festival. Los de Georgia venían con disco reciente, Emperor of Sand, uno de los discos más aclamados de los últimos meses. Obviamente el setlist se centró en él, presentándonos temas como “Roots Remain”, “Show Yourself”, “Sultan´s Curse”. Además también cayeron canciones ya clásicas de lavanda como “Black Tongue” o “Blood and Thunder”. Podemos decir que fue uno de los mejores conciertos del fin de semana.

Tras un breve descanso para cenar algo y recuperar fueras, volvimos al Main Stage, era la hora de Rancid. Aunque nuestra época punk-ska queda ya muy lejos, era totalmente imprescindible ver el show, ya que es prácticamente imposible pillarlos por Europa. El repertorio cargado de temas clásicos de la banda, haciendo un repaso a toda su discografía. En total veintiséis canciones entre las que destacaron, como era de esperar, “Time Bomb”, “Fall Back Down” o “Ruby Soho”.

Finalizado el show de Tim Amstrong y cía. decidimos dar por concluido nuestro Resurrection Fest 2017, con la sensación ya comentada de haber estado, de nuevo, en uno de los mejores festivales del momento. Ahora a pensar en la edición del 2018.

Toni Gómez

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