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Domingo, 13 Julio 2014 11:16

HELLFEST OPEN AIR 2014: Tres días de entrega a una vibrante lujuria sonora

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Novena edición del festival Hellfest, el que para muchos es el festival más importante de Europa a día de hoy. Durante tres días pudimos disfrutar de uno de los carteles más impactantes del 2014, con tres grandes cabezas como Iron Maiden, Aerosmith y Black Sabbath y con unos segundos y terceros espadas del nivel de Soundgarden, Deep Purple, Extreme, Rob Zombie, Buckcherry, Monster Magnet, etc.

Clisson es una pequeña localidad de apenas 6.000 habitantes, ubicada en la región francesa del Loira Atlántico, a unos 30 km de la capital de la región, Nantes. Pese a su pequeño tamaño, cada año, desde hace 9, y durante todo un fin de semana, se convierte en la capital europea del hard rock y del heavy metal. En sus primeras ediciones, el cartel del festival estaba enfocado principalmente, a las músicas más extremas, sin embargo, con cada nueva edición, ha ido ganando en eclecticismo, abriéndose a un amplio abanico de estilos, eso sí, sin abandonar la senda del metal y hard rock.

Desde hace ya varias ediciones, cuenta con 6 escenarios: 2 principales (Mainstage 1 y Mainstage 2) destinados a los grandes nombres del cartel, 2 dedicados al metal extremo (Altar y Temple), otro, con un carácter más stoner y rockero (Valley), y uno dedicado al punk y al hardcore (War Zone). Por estos escenarios rotan las más de 150 bandas del cartel, entre las 10:30 de la mañana y las 2:00 de la madrugada, con tres conciertos simultáneos durante todo el día.

Pero la grandeza de este festival, no reside únicamente en la cantidad de bandas o de escenarios, la verdadera magia, se encuentra en el ambiente festivo y de buen rollo que reina en el pueblo, en el camping y en el propio recinto. La organización se merece una mención especial, todo son facilidades y comodidades para los asistentes, la sensación que uno tiene no es la de sentirse explotado, todo lo contrario, en todo momento, uno nota que prima su satisfacción como público. Quizás en esta edición la organización se ha visto desbordada, en comparación con años anteriores, debido al gran número de gente que acude a este festival; hubiera sido necesario dotar al recinto de un mayor número de barras, aseos, accesos, etc. de manera que se evitaran las largas colas que llegaron a desquiciar a más de uno. Otro factor negativo de esta edición, han sido las altas temperaturas que llegaron a superar los treinta grados, algo extraño en una región como el Loira Atlántico, donde en escasas ocasiones transcurren más de dos días sin llover. Esta sequía provocó grandes polvaredas que, junto al calor, impidieron que se dieran las condiciones idóneas para disfrutar de los conciertos cómodamente.

La estrategia de comunicación de la organización del festival, para esta edición, fue realizar un anuncio a mediados de diciembre con más de 120 bandas, entre ellas los tres cabezas y los grandes nombres de los 6 escenarios. El resultado: bonos de tres días agotados en pocas semanas. Una buena cantidad de esas entradas tenían como destino la península ibérica. La gran crisis que está sufriendo el panorama de los festivales y conciertos en España, inducida en gran parte por las abusivas medidas del gobierno, así como, la cada vez más limitada programación de las promotoras patrias, se traduce en un buen número de personas obligadas a echarse a la carretera para conseguir calmar sus ansias de lujuria musical.

Resulta evidente, que con tres escenarios funcionando a la vez durante todo el día, y sobre todo, con la terrible coincidencia de que los grandes nombres del Valley toquen al mismo tiempo que los grandes nombres de los Main Stage, existe la posibilidad de que a la misma hora coincidan dos bandas, o incluso tres, que a uno le gustaría ver. Esta terrorífica lotería provocó que fuera necesario decidirse entre bandas como Deep Purple y Monster Magnet, Black Sabbath y Unida o entre Soundgarden y Paradise Lost. Asimismo, la cantidad de conciertos a los que sometes a tu cuerpo durante 72 horas, provoca que en ocasiones sea necesario tomarse un respiro en detrimento de perderse a una u otra banda. Probablemente muchas de las elecciones tomadas en cuanto a solapes o en cuanto a los conciertos a los que asistir o no, no sean de vuestro agrado y echéis en falta comentarios sobre ciertas bandas, pero espero que sepáis disculparme por ello.

Día 1 (viernes 20/06/2014)

La primera banda que pudimos ver en este Hellfest 2014 fueron Mars Red Sky. Este trío francés, que hace poco visitaron España, cuentan con un gran álbum de debut, "Mars Red Sky" (2012, Mrs Red Sound). Cuentan con influencias que van desde Pink Floyd a Black Sabbath, pasando por muchos de los grandes nombres de los 70's en lo que a psicodelia y hard rock se refiere. Jugaban en casa y se notaba, pero quizás no sea una banda cuya música se pueda apreciar en sólo media hora.

Tras el concierto de los franceses, decidí acercarme a la zona de prensa/vip. Esta zona es la guinda del festival, ya que no solo cubre las necesidades de reporteros y fotógrafos, sino que además, se organizan ruedas de prensa, entrevistas y sesiones fotográficas con las bandas, tiene barras y puesto de comida propios, zona de hamacas para descansar y está adornado con una interesante arquitectura modernista basada en la madera y en el acero corten. Pero lo mejor de esta zona, es que durante el fin de semana te puedes cruzar, como en mi caso, con gente como Phil Anselmo, John García o Neil Fallon de Clutch; con los cuales pude charlar un rato, mostrándose muy cercanos y receptivos.

Tras un descanso para comer una hamburguesa y reponer fuerzas, empecé mi particular maratón entre los Mainstage y el Valley, donde durante las siguientes horas vería un total de 5 conciertos. El primero fue el de Therapy?, en el Main1. Los de Andy Cairns tocaban en el día que quizás menos pegaba su música alternativa, mucho más acertado hubiera sido que compartieran escenario el domingo con Soundgarden, Alter Bridge y Seether. La banda ha celebrado este año la gira TG20, con la que se conmemoraba el 20 aniversario de su disco “Troublegumm” (1994, A&M Records). Sin embargo, en esta ocasión se no solo tocaron temas de dicho álbum, si no que se decidieron por un setlist que también contenía temas de otros álbumes. El momento álgido de su concierto se vivió en su parte final, cuando enlazaron una arriesgada aunque interesante versión del “Breaking the Law” de Judas Priest, con el que puede que sea su tema más aclamado “Nowhere”.

A continuación tocaban en el Valley los alemanes Kadavar, sin duda unos de los mejores representantes de la nueva escena doom-hard-stoner que está eclosionando en los países del centro y del norte de Europa. Los pesados riffs sabbathicos del trío berlinés sumergieron al público en un ambiente retro cargado de oscuridad y melancolía. Su álbum, “Abra Kadavar” (2013, Nuclear Blast) logró sorprender a propios y extraños, y lo cierto es, que sobre el escenario cumplen  sobre manera.

Viendo la cantidad de gente que se estaba juntando ya entorno al Main1 para el concierto de Iron Maiden, decidí cambiar de plan y sacrificar la actuación de Kylesa, que a esa hora tocaban en el Valley en aras de mantener una buena posición para ver a Dickinson y compañía. Mientras esperábamos, en el Main2, en segundo plano, actuaban Sepultura.

Con la puntualidad característica de su país de origen y siendo todavía de día, saltaban al escenario Iron Maiden y comenzaban entonces las dos horas de unos Iron Maiden muy enérgicos y entregados, en estado de gracia.

Ya desde “Moonchild” se veía que el sonido iba a ser bueno, además el sol empezaba a descender y por fin nos daba una tregua después de estar todo el día calentando nuestras cabezas. Con “Can I Play with Madness” se iniciaban los ya clásicos momentos sinfónicos Bruce-público. En seguida llegó el primero de los múltiples “Screen for me Hellfest” de Dickinson, y alguno de los asistentes se quedó sin voz en un derroche de pleitesía hacia su ídolo. Repertorio, como era de esperar, lleno de clásicos con “The Prisoner”, “Two Minutes to Midnight”, “Revelations”, etc. Sonó “The Trooper” y el público extasió por completo, con Dickinson ataviado de casaca roja, hondeando su “Union Jack” y con Steve Harris al frente de la banda disparando al público con su bajo. Un carnero emergería en el escenario para acompañar a los británicos durante “The Number of the Beast”. De ahí al final, sucesión de clásicos con; “Iron Maiden”, “Seventh Son of a Seventh Son”, “Run to the Hills”, “The Evil That Men Do", “Aces High”, etc. Con ese repertorio es difícil fallar, pero es que si de verdad cumplen y se entregan como en Clisson, Iron Maiden son una máquina perfecta de hacer noches memorables de hard rock.

Sábado (21/06/2014)

La jornada del sábado comenzó para nosotros a media mañana, con la actuación de Skid Row. Aunque ya han pasado muchos años desde que Sebastian Bach abandonara la banda, sigue siendo difícil imaginarse a Skid Row sin el carismático frontman. Y si imaginárselo es difícil, presenciarlo en directo es muy duro. Aunque su actual vocalista, Johnny Solinger tenga un nivel bastante aceptable, la sombra de Sebastian es alargada, nunca mejor dicho, y se podría decir que sin él, Skid Row carece de identidad. Scotti Hill, Dave Sabo y Rachel Bolan ofrecieron un gran show, demostrando que siguen siendo grandes músicos y que todavía tienen presencia sobre el escenario. El set, como era previsible estuvo conformado por sus grandes clásicos de los dos primeros discos con Bach.

Nada más finalizar el show de Skid Row, en el Main2, comenzaron a sonar los acordes del “Lit Up” de Buckcherry. Potente forma de empezar un concierto y de ganarse al público desde el primer minuto. La única pega a este concierto fue el poco tiempo que se le concedió a los angelinos. El set se basó en una selección de sus singles más conocidos.

Acto seguido, sin tiempo para respirar, corrimos para el Main1, donde nos esperaba ese supergrupo de Seattle llamado Walking Pappers. La banda de Duff y cía llegó a estar anunciada para la edición de 2013, sin embargo, entre el primer y el segundo anuncio desaparecieron del cartel inexplicablemente. Pero, por una vez el destino ha sido justo y nos ha permitido presenciar un concierto suyo en el Hellfest, aunque fuera con un año de retraso. Sobre el escenario lograron transmitir mucha más energía que la que se percibe al escuchar su álbum, ganando en potencia y sonoridad. Una banda que cuenta con Duff McKagan y Barrett Martin no puede defraudar, ya que si algo les caracteriza es su profesionalidad.

Tras un breve receso de una hora, volvimos al Main 1 para ver el show de Extreme. Han pasado muchos años desde aquellas obras maestras de su discografía como “Pornograffitti” o “III Sides to Every Story”, años en los que el bueno de Nuno ha ido dando tumbos por los escenarios, desde giras con Rihanna a proyectos de dudoso nivel como aquel proyecto con Perry Farrell llamado Satellite Party. Los de Boston demostraron que siguen en forma y que tienen una presencia escénica única, con ese sonido hard-rock-funk tan característico que solamente ellos saben hacer. Gary Cherone se comió el escenario él solo; despliegue atlético increíble por parte de un tipo que ya ha cumplido los 52 años. Se nota que Gary ha sabido identificar hasta dónde puede llegar su voz a estas alturas de la vida, y se adapta muy bien a los temas clásicos sin llegar forzado. La banda se encuentra inmersa en la gira Pornograffitti Live! en la que hacen un repaso de su obra más afamada, “Pornograffitti” (1990, A&M Records).. Sin embargo, para este concierto han preferido hacer un set mucho más adaptado al formato festival, incluyendo temas de varios discos. Cabe destacar como se entregaron con “Get the Funk Out” y “Cupid`s Dead”.

El siguiente show que vimos fue el de Deep Purple en el Main 2, por lo que nos perdimos el concierto de Monster Magnet en el Valley, dura decisión pero que permitía coger un buen sitio para el concierto de Aerosmith. Con un escenario despejado de monitores y cables hacían acto de aparición Deep Purple, con un aspecto físico muy bueno. Los tres miembros clásicos son los que más acusan el paso del tiempo, sobre todo Gillan que apareció con una camiseta sin mangas y unas gafas de sol (todavía era de día) de color púrpura, pero Glover con su pañuelo en la cabeza sigue pareciendo el de siempre y la presencia de Steve Morse rejuvenece la formación, aunque el guitarra esté cerca de cumplir los 60. El set, estuvo repleto de sus clásicos, reservando para el final “Hush” y “Black Night”, cerrando de esta manera una gran actuación.

Tras Purple, intentamos acercarnos más al Main1 para presenciar la actuación de Aerosmith. Los de Boston encabezaban el segundo día de festival, con uno de los shows más esperados por todo el público. Tras una breve introducción, los dinosaurios del hard rock hicieron su primera aparición con la canción “Back in the Saddle”. “Goodnight Hellfest”, gritó Steven Tyler con su característico chillido de guerra. Antes de que pudiéramos tomar aire, los clásicos de la banda comenzaron a sucederse uno tras otro: “Eat the Rich”, “Love in an Elevator”, “Cryin'”, “Jaded”, “Livin' on the Edge”, “Dude (Looks Like a Lady)”, etc. Para el final se reservaron “Walk This Way”, “Mama Kin”, “Dream On” y “Sweet Emotion”.

Día 3 (domingo 23/06/2013)

Tercer y último día de festival, las fuerzas empezaban a flaquear y la tristeza por el fin del Hellfest 2014 empezaba a sobrevolar nuestras cabezas, sin embargo, el cartel del domingo generaba una gran ilusión, incluso superior a la de viernes y sábado. A las 14:00 h estaba de nuevo dentro del recinto, pudiendo ver el final de la actuación de Crowbar en el Mainstage 1; lo poco que llegué a ver me gustó, la banda parece en forma, y a Kirk Windstein se le ve disfrutar en su rol de líder.

Seguidamente en el Main1 tocaron Alter Bridge. Espectacular arranque de concierto con “Addicted to Pain”. Myles Kennedy demostró tener una de las voces más poderosas de la actualidad, además de contar con una gran presencia escénica. Seguidamente una de las favoritas de la audiencia "Come To Life", todo un derroche de garra, elegancia y potencia roquera, culminada con Kennedy, Tremonti y Marshall ocupando el centro del escenario machacando sin piedad sus instrumentos, en un potente final de canción. Con “Ties That Bind”, “Metalingus” y “Rise Today” el público enloqueció.

Con la intención de coger buen sitio para los conciertos de Sabbath y Soundgarden, acudimos al Main1 tras el final de Dark Angel.

Soundgarden quizás sea una banda poco dura para un festival como el Hellfest y eso jugó bastante en su contra, ya que el público se mostró muy poco entregado con ellos. La selección de temas fue la adecuada para un festival como este, enlazando clásico tras clásico. Empezaron con “Searching with my good eye closed”Shepherd golpeaba las cuerdas de su bajo con fuerza, mientras Thayil iba entretejiendo los acordes que hacían de la canción una descarga de verdadera energía sonora. En la batería Matt Chamberlin cumplió en su papel de sustituto de Cameron, al cual se echó de menos, especialmente, en los coros. Cornell ya no tiene la voz como hace veinte años, es evidente, pero ha acomodado los temas de manera que sus carencias no sean tan evidentes. Los temas más aplaudidos fueron “Rusty Cage”, “Outshined”, “Black Hole Sun” y “Jesus Christ Pose”. Un setlist ganador para la hora escasa que les dejaron permanecer sobre el escenario.

Sin perder la posición, esperamos en el Main1 a la actuación del día: Black Sabbath. Con total puntualidad saltaban al escenario los padres del Heavy Metal, y el público entró en colapso. Ozzy, Butler y el Sr Iommi vestidos de riguroso negro, el color que obliga su talante y la oscuridad de sus piezas. Ya hace años que Ozzy está en declive físico, moviéndose de forma caótica por el escenario, pero el Madman sigue manejando a las masas como nadie. Es una verdadera pena que en la que es probablemente la última gira de la banda no esté Bill Ward.

Sonaron todos los grandes clásicos y un par de temas de “13” (2013, Vertigo, Universal Music, Republic Records (EE.UU.): “God is Dead” y “Age of Reason”. Abrieron con “War Pigs”, para continuar con “Into the Void”, dos temas que hicieron que el público se entregase completamente desde el primer momento. La emoción crecía tema a tema con “Black Sabbath”, “N.I.B.”, “Fairies Wear Boots”, etc., una selección mágica de temas.

Para el final reservaron “Paranoid” y la gente acabó por enloquecer. Durante los apenas tres minutos que dura el tema unas 30 personas sobrevolaron las primeras filas haciendo crowdsurfing. Decidimos dar por terminado el festival con la actuación de Sabbath, permitiendo que el último recuerdo de este maravilloso festival, y el último acorde que vibrase en nuestros  tímpanos, fuera el de una de las más grandes bandas de todos los tiempos. Nadie nos quitará lo vivido en este Hellfest 2014, ahora queda esperar, para ver si la organización es capaz de superar este cartel de ensueño en la edición del 2015.

Por Toni Gómez

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