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Viernes, 16 Marzo 2012 10:30

Back and Forth

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Recientemente, y con permiso por supuesto de Adele, han sido los grandes triunfadores en la gala de los Grammy, llevándose hasta cinco estatuillas. Foo Fighters son uno de los grupos más en forma del rock actual y una de las formaciones con mejor sonido en directo. Dave Grohl, Taylor Hawkins, Nate Mendel, Chris Shiflett y Pat Smear son los integrantes de esta genial banda de rock alternativo, herencia de los mejores grupos de hard rock de la historia.

Entre otros, han ganado el Grammy al mejor álbum rock por Wasting Light, mejor canción por Walk, y mejor vídeo musical largo por Back and Forth, documental que precisamente voy a comentar aquí y que recorre la historia del grupo desde el fin de Nirvana hasta la actualidad. La historia de Foo Fighters contada por sus protagonistas, de forma amena y con mucho ritmo, durante una hora y cuarenta minutos.

Aunque hoy en día esta banda se emborracha de éxito allá por dónde va, no ha sido nada fácil llegar hasta este punto por parte de Dave Grohl y los suyos. Han sido innumerables las críticas, constantes las salidas del grupo, varias disputas públicas, y por supuesto las eternas comparaciones con Nirvana, para mí claramente injustas.

A principios de los 90, Dave Grohl era el batería de Nirvana, una de las bandas más mediáticas de la historia e icono del movimiento grunge surgido en Seattle. Pero el suicidio de su líder y amigo Kurt Cobain en 1994, dejó a Grohl bastante hundido, y con serias dudas sobre si debía seguir dedicándose a la música o abandonarla por completo.

Gracias a Dios, Grohl tenía canciones escritas de su época en Nirvana, y se encerró durante meses en un estudio cercano a su casa para grabarlas en una cinta. Él se encargó de tocar todos los instrumentos y de darle forma, y cuando llevó el material a la discográfica no puso su nombre, en un gesto que desde luego le honra. Prefería que pensaran que era de un chico normal aficionado a la música, no de alguien que había formado parte del archiconocido grupo Nirvana.

El material era muy bueno, a Grohl el talento le sobraba, y de esta manera se unió a los miembros de la desaparecida banda Sunny Day Real Estate y comenzaron a gestar lo que hoy en día es un grupo de referencia a nivel mundial.

ffAquel primer disco fue un éxito, pero no fueron pocos los que criticaron con dureza a Grohl por haber seguido haciendo música tras la muerte de Kurt Cobain. Durante los conciertos, eran muchos los fans de Nirvana, y le gritaban constantemente que tocaran temas de la mítica banda de Seattle. Grohl les mandaba callar constantemente, no le gustaba recordar a Kurt. En las ruedas de prensa tenía que aguantar que el 95% de las preguntas fueran sobre Cobain, e incluso, algunos le achacaban haber forjado otro grupo de un estilo similar a Nirvana, cómo si Grohl tuviera que guardar una especie de luto por la muerte de Cobain. El propio Dave reconoce en el documental que acabó harto de tantas insinuaciones, y que si ese era el estilo de música que sabía tocar no iba a cambiar, algo lógico por otra parte. Había gente que incluso le echaba la culpa de la muerte de Kurt Cobain. Qué mala es la envidia. Realmente, al vocalista y guitarra de Foo Fighters habla de una forma muy sincera durante toda la película.

Poco a poco fueron haciéndose famosos, un arma de doble filo, porque aparte de dar cada vez conciertos más multitudinarios, también vivían sus problemas públicamente, y sus diferencias estaban en boca de todo el mundo. Para la grabación del segundo trabajo (The Colour And The Shape), Grohl tuvo que prescindir del batería del grupo, William Goldfish, por no estar –según él- a la altura en algunos temas. No sé si tendría razón, pero desde luego las formas no fueron las más correctas. Prescindieron de él y se fueron a grabar el álbum de nuevo a California a sus espaldas mientras Goldfish se quedó en Seattle ajeno a toda la grabación. Posteriormente, aunque se desprendió de él para grabar el disco, Grohl le ofreció salir de gira con ellos, a lo que Goldfish se negó. Fue una maniobra un tanto dudosa de Dave, y que él mismo reconoce en el documental excusándose en que era joven por aquella época. Su sustituto fue Taylor Hawkins, conocido por tocar la batería para Alanis Morissette, uno de los grupos del momento, y aunque Foo Fighters aún era un grupo joven y con poco rodaje, aceptó sin miramientos tocar en la gira de aquel año.

Grohl sufrió un nuevo revés, Pat Smear, el simpático guitarrista mulato que había colaborado con él también en Nirvana, quería abandonar la banda. El líder de Foo Fighters tuvo que ponerse manos a la obra para encontrar otro guitarrista para la gira. El elegido fue Franz Stahl, antiguo compañero de Grohl en la banda de punk Scream, antes de entrar en Nirvana.

De pronto Foo Fighters ya no tocaban para 500 personas, sino para 10.000. Dejaron de ser teloneros de otros grupos para ser cabezas de cartel en los festivales más importantes del mundo. La MTV comenzó a emitir sus vídeos, y Dave Grohl y los suyos habían conseguido llegar a ser una banda mediática y premiada gracias a dos discos, que sobre todo el segundo, fue aclamado por crítica y público como uno de los mejores de la década de los 90.

ffAunque aparentemente corrían buenos tiempos para la banda, el nuevo guitarrista nunca encajó en la dinámica de la formación, a él le gustaba componer las canciones, pero en Foo Fighters el compositor era Dave Grohl y Franz Stahl no llegó a encontrar su sitio. Para Grohl no era fácil la situación, un amigo al que conocía desde los 18 años tenía que marcharse del grupo. Finalmente se lo comunicaron por teléfono, en un gesto bastante desafortunado nuevamente por parte de Dave, pero que, aunque le dolío mucho, reconoce que fue lo mejor que podía haber hecho en aquel momento para favorecer los intereses de la banda.

Después de las bajas de Goldfish, Smear y Stahl, más adelante, hubo otro hecho que supuso un gran punto de inflexión en el grupo, el bajista Nate Mendel, el único que le había sido fiel a Grohl desde el principio, pensaba dejar la banda para reincoporarse a Sunny Day Real Estate, su anterior formación, que volvían a juntarse después de algunos años. Dave no se lo creía, y se fue con un íntimo amigo a ahogar las penas en alcohol. Al día siguiente, Nate llamó a Dave arrepentido, diciéndole que fue un impulso, y que en realidad no quería dejar Foo Fighters. Grohl respiró aliviado, su banda seguía adelante.

Su tercer trabajo, There Is Nothing Left to Lose, lo grabaron como trío en el sótano de una casa que Dave había comprado recientemente en Virginia. El anterior disco y la posterior gira fueron un éxito, pero le costó a Dave dos miembros. Esta vez iban a grabar sin presiones, sin sellos discográficos ni gente que les dijera lo que debían hacer. Era un sonido más melancólico, diferente a lo que habían grabado con anterioridad. Ellos mismos admitieron que habían encontrado por fin la identidad del grupo.
Es en esta época de éxitos, premios y reconocimientos cuando Grohl se da cuenta de que necesitan más guitarras, más ruido. Necesitaban más potencia sonora. Así que después de una eterna audición para elegir guitarrista, finalmente el escogido fue un ex integrante de la banda punk rock No Use For A Name, el brillante Chris
Shiflett
. Después de una intensa gira acompañados por Red Hot Chili Peppers, la grabación del cuarto disco fue un tanto turbulenta, y cuando acabaron de grabarlo, Grohl manifestó que no estaba satisfecho con el álbum y decidió abandonar el grupo temporalmente para tocar con Queens Of The Stone Age junto a Josh Homme y Mark Lanegan. Aquello no gustó a sus compañeros en Foo Fighters, sobre todo a Taylor, del que se había hecho muy amigo.


Después de un tiempo separados, Grohl volvió a tocar con los Foo, grabaron nuevamente todos los temas de aquel fallido disco en su sótano y gestaron uno de sus mejores trabajos, One by One. Temas como All My Life o Times Like These se convirtieron en seña identitaria del grupo. En los años siguientes, Dave decidió cambiar de registro, y grabar varias canciones en acústico para intentar llegar a un público más amplio. Grabaron un doble CD, In Your Honor, el primero más rockero y duro, y el segundo con temas más lentos y melancólicos. Este disco es imprescindible, una riqueza sonora e instrumental única y que todo el mundo debería tener en su colección. Es en este momento, cuando un viejo conocido, el mítico Pat Smear vuelve a la banda de la que, en mi opinión, nunca debería haberse marchado.
En 2008, Dave Grohl reconoce que habían tocado techo, encabezaban festivales, tocaban en inmensos estadios, tenían un sonido atronador y la crítica les encumbró –ahora sí- como uno de los mejores grupos del momento. Pero siempre se puede llegar más alto, y después de ofrecer un show inolvidable en el majestuoso estadio de Wembley (Londres) frente a más de 80.000 personas, Grohl rompió a llorar como un niño. Realmente fue un concierto memorable, un espectáculo de dimensiones épicas que fue plasmado en un DVD que merece la pena tener.
Al igual que la colaboración en QOTSA, en 2009 Grohl se alía nuevamente con Josh Homme, y con la colaboración del ex bajista de Led Zeppelin, John Paul Jones, forman la banda de hard rock Them Crooked Vultures. Su
álbum debut es grandioso, y recientemente Grohl ha afirmado que sacarán un segundo disco, que sin duda seguro que promete
.

ffComo decía antes, el camino no fue fácil ni mucho menos, y Grohl lo pasó muy mal después de los dolorosos abandonos de miembros de la banda y los eternos problemas con sus compañeros, que también eran amigos. El tiempo le ha dado la razón, y aunque las formas en su momento no fueron las mejores, prescindir de ciertos componentes del grupo fue la decisión acertada. Grohl consiguió levantar esta banda de la nada, con la sombra de Kurt Cobain y Nirvana sobrevolando día sí y día también durante sus primeros conciertos, pero que, unos cuantos años después ha demostrado que Foo Fighters tienen identidad propia, y hoy por hoy, es uno de los grupos más potentes del panorama actual.
Recomiendo expresamente desde aquí este documental, no sólo para amantes del rock y de los Foo Fighters, sino para todo amante de la música en general, para comprender un poco mejor la historia de esta gran banda, que no sin dificultades ha llegado a ser una referencia del rock mundial. En la música como en la vida, hay que tomar decisiones difíciles para buscar el éxito. Dave Grohl lo consiguió, ha demostrado que es un auténtico genio, y desde luego tiene mucho futuro, tanto en Foo Fighters, como en otros grupos con los que colabora. Puro talento.

El documental acaba contando las vivencias de Foo Fighters durante la grabación del premiado Wasting Light, último álbum de la banda, y sin duda uno de los más reconocidos después de los varios Grammys ganados este año. Lo grabaron íntegramente en casa de Dave, en un ambiente muy familiar, con niños correteando de un lado para otro, risas y un ambiente de trabajo muy distendido, que a buen seguro, y teniendo en cuenta que lo grabaron además en formato analógico, es la clave del éxito de este álbum. También lo es el hecho de que el productor fuera Butch Vig, el mismo que el superventas Nevermind de Nirvana. Un sonido añejo con tintes de bandas míticas del rock, una pieza maestra que me enamoró desde el primer tema.

Por Ignacio Aranburu @iaranburu10

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