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Miércoles, 06 Marzo 2013 00:00

Desde la cocina

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Antes de comenzar a dedicarme a la cocina existían infinidad de cosas que no me gustaban solo por el simple acto de no animarme a probarlo. No me gustaban los callos. El brócoli no podía ni olerlo y el jamón era mi enemigo. Por suerte, luego madure. La experiencia junto con las canas me demostraban que lo mejor que uno puede hacer es probar constantemente cosas nuevas, descubriéndome que no hay nada como un buen bocata de jamón. Aprendiendo que nunca se sabe cuando puedes encontrar aquel sabor que se quede marcado a fuego en tu cabeza y en tu memoria.

De pequeño compartía con mi madre la repulsión hacia el pescado. No podíamos ni verlo. Ella simplemente porque no le gustaba su sabor y yo en cambio, por imitar a mi madre, por estúpida ignorancia y porque creía que los atunes eran pescaditos pequeñitos que nacían y morían en una lata me perdía de un sinfín de cosas deliciosas. Hasta que un buen día vencí mis nauseas y me atreví a probar el pescado. A partir de ahí, todo comenzó a cambiar. Dejé de creer que los pescados solo salían de una lata y me convertí en un kamikaze que probaba cuanto plato de me cruzaba por delante. Muchas veces probando cosas repugnantes y otras descubriendo sabores dificiles de olvidar.

Con la música por suerte no me ocurrió igual. Siendo pequeño devoraba todo lo que caia en mis manos. Desde “el rock de Los Pitufos” hasta Creedence Clearwater Revival, pasando por la enorme Chavela Vargas y Carlos Gardel. Todo lo probaba. Todo lo absorbía como una esponja.

Ahora, ya con más experiencia, más edad y más canas, me mantengo de esa manera. Probando una y otra vez cosas nuevas. Es aquí donde Ustedes me preguntaran que para que corno os cuento todo esto, pues resulta que hace dos semanas me llega un correo de una persona que me conoció en el ultimo concierto de la pasada temporada de Live The Roof en Casa de la Provincia. Ultima azotea del año que, irónicamente, se tuvo que realizar en el patio central de la Casa de la Provincia gracias a un día lluvioso que impidió  a la Giralda disfrutar del concierto de Quique Gonzalez.

El caso es que  esta persona en agradecimiento a un par de recomendaciones que le realicé sobre sitios donde tapear en Sevilla me regalaba dos entradas para un concierto de una banda que en mi vida había escuchado ya que por motivos personales no podía utilizar. Por lo que me dije, “¿Por qué no?”, y acepté el regalo.

De la misma manera que era inesperado este regalo quise que también sea una incógnita quien me acompañe al concierto. Lance la propuesta en mi cuenta de Facebook y poco tardo en contestar Esperanza, una colaboradora de Patanes Cocineros con la que siempre hemos mantenido contacto solo por temas de trabajo, por lo que el hecho de que no fuera una amiga hacia esta experiencia algo más atractiva aun.

Allí que fuimos los dos con toda nuestra ignorancia con lo que nos íbamos a encontrar, con aquello que íbamos a probar por primera vez. Nos presentamos en la Teatro Cajasol con británica puntualidad como quien se presenta en un restaurante con la reserva en la mano para poder pillar una buena mesa. Desde la puerta podíamos oler algunos acordes del menú que degustaríamos en pocos minutos comenzando a abrirse el apetito de nuestros oídos.

Mientras esperábamos nos sirvieran los platos del menú que veníamos a probar comentábamos con Esperanza sobre nuestro total desconocimiento de la banda que veríamos, de nuestros gustos en lo que a música y gastronomía se refiere cuando  en esas que se apagan las luces del auditorio y sale la banda a escena. Una breve presentación y nos disponemos a comer este menú que abría con “Suave es la noche” que servía de apertura de el menú que venían a presentar a Sevilla.

Llega el primer bocado en forma de riff de guitarra que recordaba a Rolling Stones, a Ariel Rot con una pizca de AC/DC, matices a Joaquín Sabina, aromas de el Boss Springsteen... Y con esos primeros acordes se me viene a la cabeza el momento en que probé el jamón por primera vez. Ese momento en que cierras los ojos y comienzas a masticar con lentitud cada nota, cada acorde, cada palabra de una canción que sabia a gloria porque quieres disfrutar de ello, intentas que ese sabor recorra tu cabeza el mayor tiempo posible.

Pasaban los bocados de este menú llamado “Compas de espera” de la mano del chef Txetxu Altube que junto a  sus ayudantes Carlos Altube, Alfonso Adánez, José Luis Martín quienes con su restaurante itinerante llamado “Los Madison” hacian de esta cata a ciegas toda una experiencia. Muy a pesar de que el primero, Txtxu,  se empeñara en decir que “el jefe de todo esto” es su hermano Carlos quien sonreía con humildad a la derecha del escenario.

Masticamos tapas como “Sacame de aquí”, “Cuchillo de plástico”, “Jamás”, “Vendaval”... Gozamos con su personal interpretación de una receta de Juan Ignacio Lapido llamada “Nadie besa al perdedor”. Nos quedamos sin palabras con tapas de sus primeros discos como “Descansa”, “Nadie”, “Trozos de papel “o “Desafíame” que se mezclaban con tapas del menú que venían a presentar por primera vez a Sevilla. Todos sabores que experimentaba por primera vez que estaban haciendo las delicias del público presente en el teatro. Un teatro que lamentablemente no estaba lleno haciendo que al principio el concierto fuera algo frio en principio pero que se fue calentando a medida que pasaban los platos de este menú, a medida que Txetxu iba entrando en calor en base a forzar el feedback con el publico presente.-

Se notaba que estos artistas disfrutaban como enanos sobre el escenario y ni que decir de lo que yo estaba disfrutando de semejante menú. Inclusive disfrutaron cuando, sin quererlo,   Txetxu Altube metía la pata al presentar “Skyline” con su comentario sobre la Torre Pelli rebautizada por él como “Torre Mordor”, y que al yo comentarle que los “jefes” del teatro eran los mismos de la “Torre Mordor”, sonrojó como un tomate murciano a Txetxu haciéndole recular sobre su opinión casi al instante.

Sin darnos cuenta llega el final,  postres en forma de bises. Este restaurante itinerante nos regalo “Si pierdo la cuenta”(canción que es imposible no se te meta en la cabeza quedándose a vivir ahí) y “Compas de espera” que cerraban una de esas noches que hacen que todos esos sabores que experimentaste por primera vez queden marcados a fuego en tu cabeza. Igual que la primera vez que descubres que los pescaditos no nacen en una lata y que te demuestran que en este inmenso mar que es el mundo de la musica hay miles y miles de especies, de sabores, y siempre hay algún nuevo chef que conocer.

Nota: Desde aquí mi profundo agradecimiento a @EsaaaaPueeeerta por las entradas para este concierto

 

 

Por @CocineroPatan

 

Por @CocineroPatan

 

entero de Canal Cocina pero sin audio y con los vecinos protestando por el elevado volumen con que sonaba “The darkside of the moon” en un bucle infinito… Pero no había caso. No se me ocurría ninguna forma en la que gastronomía y música pudieran hablar el mismo idioma. Me sentía como cuando no me sale ni un mísero huevo frito. ¿Cómo podía conjugar en palabras los sentidos del gusto y el oído?. ¿Cómo relacionar dos de mis pasiones como son la música y la cocina?.

Hasta que casi sin buscarlo y a punto de escribirle al Boss Romero comunicándole que dimitía en esta empresa de escribir esta nueva sección en su magazine, ¡EUREKA!.

Me di cuenta que las similitudes entre un músico y un cocinero son muchas, muchísimas diría.

Un músico busca inspiración en cualquier cosa. Puede ser un amor, un gato azul (N.de R.: A saber que se fumó la “Rosarito” para ver un jodido gato azul), una barra de bar, una flor… cualquier cosa puede ser fuente de inspiración para crear algo.

Nosotros, los cocineros, buscamos la inspiración de la misma forma, nada más que un cocinero donde flipa en colores es en un mercado de abastos. Entonces si a un cocinero le inspira una coliflor y a un músico un gato azul, podemos llegar a la conclusión de que ambos estamos como cabras.

Desde tiempos de Beatles, Elvis y demás, ser músico era sinónimo de ser una estrella. Era garantía de que tan solo diciendo:”Toco en una banda”, tenias el camino para ligar mas que allanado. Porque seamos sinceros, todos hemos pasado por nuestra fase “wannabe” y soñábamos con ordas de groupies deseosas de nuestros cuerpos. Inclusive servía si eras más feo que pegarle a un padre. Si tocabas en una banda tenias

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1 comentario

  • Enlace Comentario JOSE ALBERTO Miércoles, 06 Marzo 2013 14:56 publicado por JOSE ALBERTO

    Me alegra haber contribuído al descubrimiento de un nuevo menú musical, que yo también descubrí hace 3 años.
    Es de justicia devolver el profundo agradecimiento, por tus acertadas recomendaciones para tapear por SVQ. Espero tener ocasión de vernos en la próxima temporada LTR. Un abrazo.

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