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Martes, 27 Marzo 2012 10:30

LOW en concierto: toda una experiencia

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Casi dos horas de concierto impactante me han sabido a poco, lo reconozco. Para empezar, era la primera vez que veía el teatro Central con las gradas recogidas: primer punto. Por otro lado, la gente se acercaba al patio con sus bebidas en la mano: segundo punto. Y, para culminar, unos sobrios LOW aparecían en el escenario como el que no quiere la cosa, con la discreción y disimulo con el que su música fluye por entre tus venas, sin darte cuenta.

Todo el recinto comenzó a llenarse con los delays y reverbs de la guitarra que Alan Sparkhawk acariciaba con los dedos. A su lado, Mimi Parker hacía susurrar la percusión y Steve Garrington se movía suavemente portando el bajo y haciendo las veces de eventual teclista.

lowEstaban muy cerca, y eso me gustó mucho. Hacía tiempo que un concierto de estas características no me impresionaba tanto, quizás por los escasos metros que me separaban de los instrumentistas, quizás porque el sonido era maravilloso, quizás porque estaba entregado desde el inicio a los vaivenes de las suaves melodías del trío. Realmente, no hacía falta nadie más encima del escenario.

Un tímido Alan hacía las veces de maestro de ceremonias con escasas intervenciones entrecortadas, pero de marcada simpatía para el público asistente. Todo en la misma línea de tranquilidad y sinceridad que se destiló a lo largo de todo el concierto.

Hay varias joyas a destacar, pero es inevitable comenzar por destacar Try to Sleep que hizo elevar la atención aún más de lo que ya estaba, preparándonos el cuerpo para un inconmensurable Especially Me, primer momento álgido de la velada. Creo que todos estábamos esperando ese despliegue de arpegio distorsionado al inicio y la suave voz de Mimi rodeándote, serena como ella sola. Me reafirmo en lo que pensaba: ¡qué pedazo de canción!

"Isn't she amazing?" preguntaba retóricamente Alan al respetable con su voz profunda, al terminar la canción. Pues si, alucinante.

Hemos tenido muchos ejemplos de voces sostenidas hasta casi el infinito, que te mantenían en suspenso tu aliento, y con Nightingale llegó el segundo contrapunto del concierto.

Casi a punto de finalizar, y después que Alan alabó las bondades de la ciudad brevemente (a su estilo), nos regalaron el tercer y apoteósico momento elevado de la noche. Comenzando con un guiño de humor a su propio estilo, la guitarra comenzó a sonar distorsionada y con punteos duros, muy rock, para dar paso a una desmesurada Nothing But heart, con la repetición hasta la saciedad de esta frase mientras el sonido iba endureciéndose paulatinamente, acabando con un  fraseo más distorsionado y potente que nunca.

LOW nos ha hecho pasar a todos una velada mágica y llena de matices. Me hizo gracia que, al acabar, alrededor mía había muchas personas que decían a voces lo que yo pensaba en ese instante: “Más, quiero mucho más”. La próxima vez, será.

Por Abrete de Orejas @AbreteDe_Orejas.

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