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Lunes, 17 Agosto 2015 09:19

Festival’ERA: a la tercera va la vencida

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Es sábado, y tras dos semanas de intensa ola de calor llegamos a Llagostera con unas nubes amenazantes que me hacen rezarle a un Dios en el que no creo para que no llueva y podamos disfrutar como se merece de esta 3ª edición del Festival’ERA. Montar la Quechua son dos segundos, tirar la mochila dentro, medio. Darte cuenta de que has olvidado comprar hielo… ¡Un drama! Pero entonces miras a tu alrededor, ves el campo, el verde de la hierba, la sombra de los árboles, oyes el canto de los pájaros y decides que nada importa. Nada va a estropearte el fin de semana. Lejos de la ciudad, entre naturaleza, no hace ni media hora que hemos llegado pero nos sentimos como si llevásemos una semana ya. Es la magia del Festival’ERA amigos, hacerte sentir como en casa desde el minuto cero. Nos enfundamos los bikinis, ducha de agua fría y corre, corre que al final llegamos tarde.

En el escenario principal están El Último Vecino (tras la sesión de DJ Capo, encargado de abrir el festival). No suenan como de costumbre, pero no importa ¡nos flipan igual! Es pronto, y el público todavía se muestra algo tímido. Suena ‘Culebra, Columna, y Estatua’, miras alrededor, quieres bailar y piensas: “a la mierda, aquí no me conoce nadie (o eso crees)” y te dejas llevar. Los mallorquines Lili’s House nos esperan en el escenario Roures, pero la tecnología no juega a su favor y los pobres ven interrumpidos el sonido de sus temas en varias ocasiones. Una pena, su estilo folkie prometía hacernos pasar un buen rato. Con este regusto amargo regresamos al escenario ERA para disfrutar del directo de The New Raemon quien se ha tomado muy a pecho lo de “festival rural” y luce una gorra que me recuerda a mi abuelo los domingos en la huerta. A Ramón y los suyos se les ve contentos y satisfechos sobre el escenario. Tocan temas de su último trabajo como ‘Reina del Amazonas’ o ‘Oh, rompehielos’. Además, Ramón se ha reconciliado con algunos de los clásicos: ‘La cafetera’, ‘Tú Garfúnkel’… así que no nos queda otra que sonreír mientras le acompañamos a los coros. Para finalizar esta primera parte del festival, directos desde Brooklyn, llegan The Antlers, uno de los platos fuertes de la noche. Suenan ‘Kettering’, ‘I don’t want love’, ‘Director’ o ‘Parade’ y solo podemos cerrar los ojos y dejarnos llevar por la voz de Peter Silberman en un concierto que la banda ejecuta con maestría.

Pasan de las once, y va siendo hora de hacer honor al nombre del festival. Sí, nos referimos a esa parte que reza algo así como “música electrónica”. Delorean tienen el honor (y la responsabilidad) de abrir esta segunda parte. ¿Oyes eso? ¿Sientes el ritmo? Algo se apodera de nuestros pies y nos incita a bailar sin cesar. Estos chicos se han ganado el sueldo esta noche. Jupiter Lion tampoco están exentos de responsabilidad. Mantener el nivel tras el directo arrollador de Delorean no es tarea fácil. Pero el trío valenciano no está dispuesto a dejar que el ambiente decaiga y pone toda la carne sobre el asador. “¿Tía, soy yo que voy borracha o eso que están tocando es ‘Marlotina’ de Perro? – Ya ves, suena igual jajajaja”. Es tarde y la noche empieza a confundirnos. Los mismos Jupiter Lion corroborarán después que, efectivamente, todo ha sido producto de nuestra imaginación.

Festival’ERA tiene algo que otros festivales no tienen. Sabes perfectamente cuando es el momento de olvidarse de todo y dejarse llevar cuando el escenario principal se transforma. Es el momento de dar paso a los DJ’s. ¡Que empiece la fiesta!

La sesión de Gold Panda, una de las más esperadas del festival, puede que fuera, a su vez, una de las más decepcionantes de esta edición. Y es que la propuesta del londinense no terminó de cuajar con el público. En mi caso, la bestia interior ruge feroz. Me doy cuenta que son las tres de la mañana y llevo horas sin comer. Igual es hora de acercarme a la barra a por un bocadillo de pinchos. Recién sacado de las brasas y aún humeante… señores, ¡no habéis probado nada igual! Puede que sean las horas, o igual es el hambre voraz pero a mí este bocadillo me sabe a gloria.

“ - ¿Has visto el cielo?

- Me flipa. Podría quedarme a vivir aquí solo por pasarme las noches observando el cielo de Llagostera.

- ¿Recuerdas el primer año, cuando conseguimos localizar un par de constelaciones?

- Claro, vuelvo todos los años esperando reencontrarme con aquel cielo estrellado. ”


Llegados a este punto, la noche es joven, pero nuestros cuerpos maltratados ya no lo son tanto. Así que ya no sé donde empieza Sau Poler ni donde termina DJOHNSTON. Hace frío, por lo que decidimos adentrarnos entre la marea. Bailo, río, hablo con unos y con otros. Canto canciones que solo suenan en mi cabeza. Sigo bailando. De repente, los primeros rayos de sol me sacan de mi ensoñación devolviéndome a la realidad. Es domingo, y me acuesto “muy temprano” (que diría mi madre) para despertarme tan solo 3h después. De nuevo bosque y praderas. De nuevo el canto de los pájaros sobre nuestras tiendas. Un ligero dolor de cabeza me hace sonreír. Anoche lo pasamos bien, de eso no hay duda. Recojo mi tienda. Nos despedimos de otro Festival’ERA. El mejor hasta la fecha. Sólo quedan 364 días para el siguiente. ¡Qué empiece la cuenta atrás!

 

Por Bitta, @SorBittadelimon



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