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Martes, 01 Abril 2014 10:48

La noche más larga en el Valle Miñor

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Iván Ferreiro repetía sold out por segunda vez consecutiva en Madrid. Una ristra de 28 temas, y la colaboración de Eva Amaral y Xoel López, confeccionaron el espectáculo que todos estaban esperando.

lo Iván Ferreiro cumplirá este año los 44. En todo este tiempo se ha visto llegar a  ás alto con una de las bandas pop más representativas de los noventa, Los Piratas, pero ha visto también crecer una larga y prolífica carrera en solitario. Para su último disco, Val Miñor – Madrid. Historia y cronología del mundo, decidió guardar en el armario sus camisetas informales y sus zapatos de deportivos y enfundarse el uniforme de artista profesional: un traje completo de tres piezas. Con traje, o sin él, Iván Ferreiro se pasea por sus directos como un niño grande, conservando los mismos gestos y expresiones, y relamiéndose en cada sílaba de sus temas como si fuera la última. Iván Ferreiro lleva en esto de la música varios lustros, y lo mejor es que sigue siendo capaz de reinventarse a sí mismo para no decepcionar.

Como si de una película se tratase, comenzó y acabó con la misma melodía: ese pegadizo ‘Brasil’ que a ritmo de samba caracteriza al país latinoamericano. El espectáculo duró algo más de dos horas, interpretando 28 temas, todo un lujo en los tiempos que corren. Entre ellos Val Miñor – Madrid cobró un auténtico protagonismo, donde destacaron Pájaro Azul, Bambi Ramone, Alien Vs. Predator o Cómo conocí a vuestra madre. Todas sonaban a voz en grito entre el público: palmas, coros y estrofas que quedaban lejos de pasar desapercibidas. A la gente le gusta este nuevo trabajo, ya ha tenido tiempo de aprendérselo y disfruta con cada uno de los temas.

La apuesta fue fuerte y tras una apertura singular con Twin Peaks, uno de los temas indispensables cayó sin esperar más tiempo: El equilibrio es imposible llenaba de entusiasmo la sala, y el público ya estaba completamente dentro del bolsillo de Iván. También hubo tiempo para los clásicos, e incluso alguna rareza. Abrázame se ha hecho en esta gira el hueco que nunca había tenido desde que fuera versionada en su primer disco, Canciones para el tiempo y la distancia. De este trabajo también ha conservado otros clásicos, como El viaje de Chihiro, gustosamente engarzada con esa joya que es Solaris, del último CD.

“Intento no hablar mucho para que quepan más canciones”. Iván lanzaba los temas uno a uno, con constancia pero cediendo a cada letra y cada ritmo su espacio. Las canciones de su segundo trabajo, Las siete y media, llenaron el hueco central, con temas como Me toca tirar, o el desdoble vocal de Tristeza, tradicionalmente precedida de Jet Lag.

Jet Lag, junto con NYC fueron las únicas canciones que el cantante vigués conservó de su tercer trabajo, Mentiroso Mentiroso, y funcionan en el público concierto tras concierto.

Entre euforia y euforia, Iván Ferreiro se atrincheraba en su teclado para interpretar los temas de la parte más personal de su último álbum. El público supo respetar las notas a piano de El fin de la eternidad, o Una inquietud persigue mi alma, ambas con emotividad y sentimiento, para estallar en el subidón de adrenalina que es El Bosón de Higgs, el potente tema que abre este último disco. “Hoy es la noche más larga en el Valle Miñor, gracias”.

Como no podía ser menos, su trayectoria con Piratas quedó plasmada una vez más como una parte fundamental de sus directos, con Inerte interpretada a banda completa o Santa Adrenalina. Pero, en el momento de interpretar el clásico Años 80, los asistentes viajaron al año 2003, en el que aún con Piratas en activo Eva Amaral interpretaba los versos de este icónico tema. Al principio lento y a piano, y al final con el dúo vocal y el público completamente emocionados.

La soledad de Iván y su piano estuvo marcada en esta ocasión por la pugna entre M y Espectáculo. La primera es una apuesta segura en todo concierto de Ferreiro, la segunda una rareza de su primer trabajo en solitario, ya que hasta esta gira no había vuelto a ser llevada a los directos. Finalmente, tras una batalla de aplausos, sonaron las dos en toda la sala. Una canción más, Promesas que no valen (engarzada con Insurrección de El último de la fila) completaba el momento acústico, justo antes de entrar el resto de la banda a escena.

No tardaría mucho en aparecer el segundo invitado de la noche, Xoel López. Con él Iván interpretó dos temas, Turnedo, como ya lo hicieron en el recopilatorio Confesiones de un artista de mierda y Tierra, un tema de Xoel que Iván quiso traer a su directo por ser “una canción que ha jugado un papel fundamental en la creación de mi último disco”. Xoel e Iván empastaban voces y ritmos de teclado como auténticos hermanos en una mezcla y unión perfecta de lo que es el indie pop hecho en Galicia.

Tras dos bises, Iván se despedía con El Dormilón, primer single del Val Miñor – Madrid, y con Mi furia paranoica, con una enriquecida instrumental que movió a todos y a todas. Tanto una como otra ponían el broche final a una noche en la que el artista disfrutaba con sus nuevas canciones del mismo modo que lo hacía con las antiguas. Con una ilusión infantil y tierna, como si todo empezase con este último disco otra vez. Aunque sea el sexto en solitario, y el enésimo desde que se iniciara en ese cosmos que es la música.

Texto: Noelia Salcedo @misitinerarios / Fotos: Álvaro Reyes

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