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Martes, 28 Mayo 2013 11:36

El Puchero del Hortelano en Granada

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La noche del pasado jueves 23 la Industrial Copera se llenó para acoger el primer concierto de la gira Hay días de Tour 2013, gira que engloba a los argentinos Bersuit Vergarabat, que están de celebración por sus veinticinco años de existencia como banda, y a los naturales de Granada El Puchero del Hortelano. Como he dicho, fue éste el primer concierto de la gira, que constará de dos etapas, una en España y la otra por Latinoamérica este verano. En función de lo que pudimos presenciar este jueves, sólo podemos desearle a estas dos grandísimas formaciones que lo sigan haciendo así de bien en esta nueva andanza. Dicho esto profundicemos en esta pachanga que fue la noche.

En torno a las 21:30 el público ya se agolpaba en la cola para entrar a la sala. Para los que fueron entrando, la espera fue amenizada por el grupo telonero Las Rositas, tres deslumbrantes argentinas que, sobre una base electrónica, tocaban violines y teclados de manera magistral, con una técnica clasicista a la par que tanguera. La mayor parte de su espectáculo es instrumental, aunque algunas canciones cuentan con letras en clave de rap. Se trató de un miniconcierto muy original por parte de estas tres jóvenes argentinas que comienzan su andadura musical en Europa. Les deseamos buena suerte.

Y por fin, a las 22:30 abordaron el escenario los Bersuit, liderados por Daniel Suárez y Cóndor Sbarbatti, haciendo gala de sus pijamas (que envidia, ir al trabajo en pijama). Comenzaron con artillería pesada, La soledad, un tranquilo blues latino que, sin embargo, hizo saltar al público desde el primer minuto. Tal era el entusiasmo de volver a ver a los de Buenos Aires. Prosiguieron con Cambiar el alma, tema de su último album La Revuelta (2012), en el que el guitarrista Oski Righi hizo alarde de su impecable técnica recordándonos al mísmisimo Carlos Santana. En la línea de La Revuelta continuaron con la carnavalesca y más latina imposible Dios te salve, protagonizada por el acordeón de Juan Carlos Subirá. Llegado este punto, las cosas se pusieron muy argentinas, más si cabe, con temas como Toco y me voy y Espíritu de esta selva, odas a la patria argentina muy celebradas por el sector albiceleste del público. Una canción que hizo las delicias del público granadino fue Murguita del sur, tema pausado y apacible en el que el bajista Pepe Céspedes interpretó un magnífico solo aflamencado. A ésta le siguieron Santa Cecilia, himno en clave de paso doble dedicado a la patrona de los músicos; o el tango Perro amor explota, con Las Rositas invitadas al escenario. Y no, no me he olvidado de Esperando el impacto, sólo que para mí merecía mención aparte. Fue ésta, en mi opinión, la canción más atractiva del set list, con ese eclecticismo que aúna reggae, rock and roll al más puro estilo años 50, y la soberbia guitarra blusera de Righi. Incalificable.

Y así llegamos al tramo final del concierto de los Bersuit. A título anecdótico tenemos La petisita culona, canción que llenó el escenario de admiradoras de la banda con las que Suárez y Sbarbatti no perdieron el tiempo. Para despedirse, los argentinos nos brindaron tres grandes clásicos: las chacareras El viejo de arriba y Yo tomo, esta última intercalada con riffs rockeros; por un lado, y el ska La bolsa, gran elección de la banda para terminar su espectáculo, porque como todo el mundo sabe, en un ska hay que darlo todo. Llegadas las 00:30 llegó el turno de El Puchero del Hortelano. Saltaron a escena con De ovejas y corderos, queriendo sacar brillo a esta joyita de sus primeros años, años que la banda no olvida a pesar de acercarse cada día más a las fronteras del rock, como atestigua su último disco El tiempo de Manuel (2010). Hicieron lo propio con la orientalista Pablito, cuya trompeta y saxo son imposibles de sacarse de la cabeza, y 80 años, donde el trabajo de Patricia Ramos es de chapeau! Desde los primeros compases del concierto, los de Granada extasiaron a su público con grandes canciones como Lo que pasa es que me cuelgo, Pelusas, o Ave Fénix.

¿Después de tal despliegue de pesos pesados cómo podía continuar el espectáculo in crescendo? Aquí llegó el tema que da nombre a esta gira y que, además de ser el nexo de unión de estas dos bandas, es el adelanto del próximo disco de El Puchero que esperamos para octubre. Se trata de Hay días, una canción muy emotiva y melancólica que viene a decirnos que hay días de color gris y días de color rosa, que siempre hay luz al final del túnel. Para su interpretación volvieron al escenario Daniel Suárez y Cóndor Sbarbatti. A Hay días le sucedió La quiero a morir, ese clasicazo en el que la voz del público casi se eleva por encima de la de Antonio Arco. Tras esto, y dejando al respetable plenamente receptivo, llegaron Ese rato tan divino y Sábado. Estas dos canciones contribuyeron en grandísima medida a crear ese ambiente catártico de despreocupación y feliz pachanga que caracteriza a los conciertos de los granadinos. Tras ésto, Antonio Arco y los suyos remataron la faena con canciones como Asuntos serios, la algo más rockera Manuel, y eres eso para los más románticos. Como broche final a la velada tocaron Quiero saber, la perfecta sinopsis de la gran maestría, arte y alegría que atesora este grupo de músicos. Como proclama el estribillo de Hay días, hay días que sí y otros que no. El del jueves fue un día de esos que sí, de los que te olvidas por una noche de nuestros políticos y de sus madres. Bersuit y Puchero, gracias!

José Luis Rus.

Foto: Arturo García (vía:  perfil de Facebook El Puchero del Hortelano)

 

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